Luz
y gas: cuál será el aumento para cada consumidor en septiembre, en noviembre y
en enero
Luego de una hora de exposición y preguntas
de la prensa, la impresión inicial es que hay más dudas que certezas. A su vez,
al realizar una segmentación por ingresos, por consumo y por región, cada hogar
tendrá un incremento distinto, que será difícil de calcular. A pesar de las
imprecisiones, la Secretaría de Energía buscó enfatizar que se ahorrarán
$47.000 millones en subsidios en lo que resta del año, aunque no se explicó
cómo se llega a esa estimación.
El Gobierno, a su vez, quiere implementar
la nueva política tarifaria a partir de 31 de agosto. Sin embargo, todavía se
está procesando la base de datos que se formó con la puesta en vigencia del
formulario para pedir los subsidios.
En concreto, el Gobierno confirmó una
segmentación en tres niveles. Para un primer segmento de la población con
mayores ingresos no habrá más subsidios a partir de 2023. Para llegar a pagar
la tarifa plena, se aplicarán tres aumentos. El primero regirá con el consumo
de a partir del 31 de agosto (impactará en las boletas a fines de septiembre),
donde se quitará un 20% del subsidio. Por ejemplo, un usuario de Edesur que
consume 300 kwh por mes pasará de pagar $1467 sin impuestos a $2285 en
septiembre, lo que implica un aumento de 55%. En gas, el incremento promedio
sería de $400 el mes próximo.
Estos usuarios que comenzarán a pagar la
tarifa plena tendrán luego dos incrementos más con los consumos de a partir del
31 de octubre y del 31 diciembre, respectivamente, que serán mayores, ya que se
quitará un porcentaje mayor del subsidio (el 80% restante).
Para los hogares que pertenecen al nivel 2
y que, por lo tanto, son beneficiarios de tarifa social, no habrá más aumentos
de gas y electricidad en el corto plazo.
Finalmente, los usuarios de ingresos
medios, que pertenecen al nivel 3, mantendrán el subsidio siempre y cuando no
superen un tope de consumo de gas y electricidad, porque pagarán la tarifa
plena sobre el excedente. En cuanto al servicio eléctrico, el tope de consumo
son 400 kwh por mes, o de 550 kwh mensuales para las localidades que no cuenten
con gas natural por red (en particular, las provincias del norte).
En gas, el tope tendrá una variación según
la región y la época del año, ya que mientras en el área metropolitana de
Buenos Aires (AMBA), el consumo de gas residencial promedio en invierno es de
141 m3, en Santa Cruz o Tierra del Fuego, la demanda es de casi 700 m3.
Para los hogares del AMBA, el tope promedio
anual para una categoría R2 (residencial 2) serán entre 403 y 508 m3. La
Subsecretaría de Hidrocarburos indicó que cada distribuidora luego informará el
tope mensual, ya que será distinto en verano que en invierno, por los
diferentes niveles de consumo.
Más dudas que certezas
La Secretaría de Energía no tiene una
estimación final sobre cuántos usuarios totales de electricidad hay en el país.
Proyecciones privadas señalan que podría haber 15 millones de hogares, de las
cuales solo 9 millones se anotaron en la declaración jurada. El Gobierno, a su
vez, dijo que 4 millones de usuarios no se registaron, pero todavía falta saber
qué ocurre con los 2 millones restantes que no están en el sistema.
Además, se está analizando si entre
aquellos 4 millones de usuarios que no se inscribieron en la declaración jurada
hay hogares de ingresos bajos, que podrían ser alcanzandos con los aumentos
correspondientes a los usuarios de mayor poder adquisitivo.
La cartera de Energía, por lo tanto,
todavía tiene que procesar la base de datos que reunió con los información que
recolectó de las declaraciones juradas. Una vez procesada, se le enviará a cada
ente regulador provincial los datos para que, a su vez, elaboren los cuadros
tarifarios y se los manden a las distribuidoras de electricidad. Estas
empresas, por su parte, deberán cruzar los datos con sus bases de usuarios y
aplicar los incrementos. Se trata de un proceso muy complejo y los tiempos son
muy justos. En la Secretaría de Energía admitieron que su implementación
dependerá del nivel de modernización de cada distribuidora.
El formulario para modificar la situación
patrimonial sigue habilitado y cada mes habrá un nuevo corte para procesar la
información. Fuentes oficiales indicaron que los cambios realizados impactarán
en la facturación de los usuarios en promedio a los 60 días, pero dependerá de
cada distribuidora.
La Secretaría de Energía no precisó tampoco
cuánto será el incremento de gas y electricidad para los comercios, pero indicaron
que se le aplicará el mismo procedimiento que a los usuarios residenciales que
pierden los subsidios. Es decir, a partir del 31 de agosto se les quitará un
20% de los impresiciones. Tampoco confirmaron a cuántos comercios alcanza la
medida.
En cuanto a los consumos comunitarios (los
que están inscriptos como consorcios, por ejemplo), el Gobierno tampoco detalló
de cuánto será la suba.
Tarifas de agua
En el servicio de agua, la titular de Aysa,
Malena Galmarini, confirmó que resta un aumento de tarifas de 10% para todos
los usuarios con las boletas de octubre. Luego, a partir de noviembre, se
quitará el subsidio utilizando una segmentación geográfica. Actualmente, los
usuarios de agua en el AMBA pagan solo un 36% del costo del servicio.
Las zonas residenciales se dividirán en
alta, media y baja. La zona “alta” dejará de recibir subsidios a partir de
noviembre. Si esa factura promedio ese mes era de $841, el incremento será de
$1258. En el caso de la “media”, una factura promedio mensual en octubre de $754,
recibirá subas de $376 en noviembre; $377, en enero; y $376 en marzo. La zona
“baja”, con un promedio de factura mensual de $707, recibirá alzas de $264 en
noviembre; $265 en enero; y $265 en marzo. Este es el único sector que
mantendrá, según la información oficial, un 15% de subsidio en la factura final
después del tercer mes de 2023.
La conferencia de prensa
La representación en el anuncio es
variopinta. Royón, que todavía no está oficialmente designada porque no salió
su nombramiento en el Boletín Oficial, está acompañada por el subsecretario de
Hidrocarburos, Federico Bernal -un alfil de la vicepresidenta Cristina
Kirchner-; y por el subsecretario de Energía Eléctrica, Santiago Yanotti -
cercano al jefe de Gabinete, Juan Manzur-. Por el Frente Renovador dieron el
presente la titular de Aysa, Malena Galmarini; y la subsecretaria de
Planificación Estratégica, Cecilia Garibotti, un cuadro técnico de ese espacio.
“Esta segmentación ha sido pensada con una
distribución basada en justicia social y equidad”, planteó Royón, quien hizo
énfasis en la necesidad de que se empiece a trazar un “consumo responsable” de
estos recursos. “Estamos pensando en tarifas justas y responsables,necesitamos
que la población acompañe”, señaló. Además, indicó que este plan contribuirá a
la idea de un Estado “eficiente y ordenado”, y adelantó: “Esta es la primera
etapa. Se van a poner límites de consumo en energía eléctrica y gas. Vamos a
trabajar a lo largo de los meses en medidas e iniciativas que acompañen a la
población”.
La funcionaria que llegó desde Salta para
sumarse al Ejecutivo nacional enfatizó -como se sabía- en que los usuarios
serán divididos en tres niveles: el 1, donde estarán los sectores de altos
ingresos; el 2, de menores ingresos; y el 3, de ingresos medios. Con respecto
al primer grupo, que perderá el aporte Estatal sobre la tarifa, indicó que se
decidió quitar 20% del subsidio en el primer tramo y el 80% restante en dos
etapas iguales, durante los siguientes dos bimestres. Esto regirá a partir de
septiembre y para enero se pagará la tarifa plena.
Convencida de que “los costos en energía
eléctrica van a tender a bajar”, Royón recordó que se fijará un tope máximo de
consumo para el gas y la energía eléctrica, y aclaró cómo se aplicará la tarifa
completa en caso de superar estos montos. “No es que si uno se pasa, pierde
todo. Sino que en razón a la progresividad sobre el incremental al tope, se va
a hacer la quita del subsidio. El tope de energía eléctrica es de 400 kWh,
cuando uno consume 450 no es que pierde [el subsidio] sobre los 450, sino sobre
los 50 incrementales”, determinó.
“Queremos que los subsidios lleguen a las
familias que más lo necesitan”, dijo.
Como es usual en la línea discursiva que
emana del gobierno nacional, hizo un fuerte reparo en el contexto internacional
signado por la guerra en Ucrania, que imprimió un fuerte aumento en los valores
de la energía.
La Argentina no es ajena a esta realidad.
Europa está en un racionamiento energético, [allá] hay aumento de precios entre
cuatro y diez veces. Este cambio golpea a nuestro país, que no es ajeno”,
justificó Royón.
Además, puntualizó en que hubo un
crecimiento en la demanda de 3,1% con respecto al año anterior y de 7% con
respecto a 2019. “Esto ha ocasionado que ese el país haya tenido que gastar
3600 millones de dólares más para garantizar el abastecimiento y funcionar con
normalidad, es el costo que la guerra ha tenido”, detalló.
Sin embargo, remarcó que en la Argentina
“no hubo restricciones en este invierno a la industria”, que “no faltó el gas”
y que se tomaron “decisiones estratégicas” en ese sentido, dentro de las que
mencionó la licitación del gasoducto Néstor Kirchner. “Este complejo tiene la
posibilidad de garantizar el autoabastecimiento y exportar energía”, dijo sobre
la obra.
Qué cambia en el gas
En tanto, Bernal dijo hoy que la quita de
subsidios en el consumo de gas se hará “en tres etapas” que serán en el consumo
de gas se hará “en tres etapas” que serán en septiembre, noviembre y enero con
“aumentos progresivos”.
“El servicio público de gas por redes tiene
una particularidad climática regional que creo oportuna dar a conocer para
entender luego lo que va a hacer la explicación de topes de consumo que se han
fijado. Los umbrales más bajos que hay, que es en la provincia de Tucumán, y lo
más alto en la provincia de Tierra del Fuego”, dijo Bernal.
Tras la introducción, el funcionario brindó
más detalles de lo que el Gobierno bautizó “ordenamiento tarifario de subsidios
con criterio federal y comprensión climática”.
“El consumo de gas por redes en los hogares
ubicados en las regiones más frías duplica al de regiones templadas, pero en
los casos más extremos –como la provincia de Santa Cruz comparada a la ciudad
de Buenos Aires- la diferencia es de once veces mayor”, precisó.
Y agregó: “Este diferencial se explica
centralmente por el uso de calefacción requerido para climatizar los ambientes
del hogar y es determinante para conservar la salud y garantizar la
supervivencia de sus integrantes”.
Así, en la presentación Bernal destinó unos
segundos para cruzar a quienes cuestionaban los métodos de segmentación. “Acá
no se están climatizando las veredas o esas frases tristes que hemos escuchado
los argentinos, sino que la calefacción en provincias patagónicas permite la
supervivencia”, apuntó.
La información preliminar que tenemos de
presentaciones en el RACE –discriminado, a su vez, por niveles de ingreso-
tenemos: nivel 1, con el aproximandamente el 3% de los usuarios totales; nivel
2, un 31 por ciento de los usuarios totales; y para el nivel 3 casi un 28% de
los usuarios totales.
No inscriptos, al día de la fecha, son un
38% de los usuarios totales (3,5 millones de usuarios) Los aumentos para los
niveles 1 y 3 se aplicarán gradualmente en 3 bimestres, a partir de los
consumos del 31 de agosto, octubre y diciembre.
El nivel 1 es al que se le aplica la quita
total de subsidios para todo su consumo, esto es equivalente a un aumento del
167% del precio del gas; para el nivel 3 lo que vamos a hacer con estos topes y
contemplando las particularidades climáticas que tienen la argentina, a su vez
adoptado a las distintas categorías y subzonas tarifarias, la decisión es
subsidiar a un volumen equivalente a un 70 por ciento promedio entre umbrales
mínimos y máximos para esa categoría y subzona
Lo que esté por encima, es decir, el 30 por
ciento, se va a quedar el subsidio y se va a ir escalandoamente a un aumento
del gas pleno, es decir, a un aumento del 167 por ciento. Los usuarios del
nivel 2 se les va a mantener la tarifa vigente, ahí no hay incrementos.
En el caso del agua, Galmarini detalló hoy
que la quita de subsidios a usuarios no residenciales “será en dos pasos,
primero se sostendrá el 40% (del subsidio), luego el 20% para llegar a marzo
del 23 con el 0%”, en el segmento medio.
Galmarini señaló que “los no residenciales
son 9% de los casos pero implican un 30% de la facturación anual y los
residenciales un total de 69%”.
De cuánto será la suba
La Secretaria de Energía dijo en la ronda
de preguntas que “el aumento promedio en materia de energía, sumando
electricidad y gas, va a estar alrededor de 1200 pesos” y detalló que “un hogar
promedio se estima que debería consumir 250 kilovatios hora por mes y el corte
que se hizo es en 400″.
En tanto, Malena Galmarini señaló que “en
el caso del agua en promedio el aumento entre noviembre y junio del año que
viene será de 1000 pesos”.
Flavia Royón también afirmó que con la
segmentación de tarifas de los servicios de energía eléctrica y de gas se
estima un ahorro fiscal de $47.500 millones para 2022 y de $455.000 millones en
base anualizada.
“Esto es más de lo presupuestado
originalmente, cuando se arrancó el tema de la segmentación porque se estimaba
que solamente el 10% no iba a solicitar el subsidio y hoy tenemos en energía
eléctrica 4,5 millones de usuarios aún no inscriptos y 3,5 millones en materia
de gas”, agregó la funcionaria durante una conferencia de prensa en el
microcine del Palacio de Hacienda.
Consumo promedio ponderado
Según precisó Bernal, el Gobierno fijó
topes a los subsidios por consumo según la categoría de los usuarios. En la
ciudad y provincia de Buenos Aires, por ejemplo, donde rigen ocho categorías.
Los 845.000 usuarios porteños de Metrogas representados en la categoría R1
tendrán un tope de volumen subsidiado de 175 metros cúbicos por año.
“Lo que hacemos es buscar un volumen fijo a
ser subsidiado, no vamos a subsidiar un porcentaje del consumo, en general.
Ponemos un tope y ese es el volumen fijo a subsidiar. Esto es en lugar de haber
tomado consumo promedio directamente, lo cual consideramos quera más objetable
porque para tomar un consumo promedio era ver qué año se toma, si hizo frío o
calor… Por eso lo que hicimos fue construir un punto medio, un promedio, que
surge -para cada categoría y subzona tarifaria- del umbral mínimo y máxima de
esa categoría
En este caso, por ejemplo, un R2-1 tiene un
volumen tope de 403 metros cúbicos por año subsidiados. Ese el 70% de ese
promedio anual, que surge de estar en el medio para decirlo bien coloquialmente
entre el mínimo y máximo de esa categoría. Lo que consuma por encima –es decir,
un 30 por ciento- verá el aumento.
Ese tope fijo lo estacionalizamos y lo
adaptamos a cada subzona tarifaria y cada categoría de usuario para que el
promedio sea lo más parecido sea lo más parecido entre umbrales. Lo que se
definió un volumen fijo a ser subsidiado, y no un porcentaje del consumo
independientemente de cuál sea. Ese volumen está bien representado en función
de su lugar en el que reside, la estacionalidad y de cada categoría.
Periodista: Sofía Diamante
Desde Casa Rosada
No hay comentarios.:
Publicar un comentario