martes, 5 de julio de 2022

UN BESO Y UN ADIÓS MUY CERCANOS : MURIÓ CACHO FONTANA

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Referente de todos lo que aman la radio, su voz artística marcó rumbo y se transformó en emblemática. Como un giro del destino, o del amor que se tuvieron, falleció a los 90 años Cacho Fontana, dos días después de la partida de Liliana Caldini por causas que aún se desconocen, madre de sus dos hijas










Fueron demasiadas batallas para el hombre que las peleó todas. Jorge Cacho Fontana -o Norberto Palese, tal su verdadero nombre- murió a los 90 años, según le confirmaron a la prensa desde su entorno. El locutor, uno de los referentes ineludibles de la radio y televisión en el país, había tenido unos cuantos percances de salud en el último tiempo, como una neumonía, debido a las secuelas que le había dejado el coronavirus, el 23 del mes pasado había mejorado y había podido festejar su cumpleaños saliendo del hogar para disfrutar de un asado familiar junto a Liliana y sus dos hijas (Ludmila y Antonella).

La noticia sobre su partida impactó fuerte en el público, que recordó a un hombre clave de los medios de comunicación que marcó la vida de varias generaciones. Si se le pide a un millón de argentinos, mayores de cuarenta años, que cierren sus ojos y escuchen un “con seguridad”, dirán sin que nadie se los diga: es la voz de Cacho Fontana. Y por eso, su despedida duele.

Una vida plena 

De niño juega a ser locutor en una humilde y digna casa del barrio porteño de Barracas. El cepillo de pie es un micrófono, está en la radio y lo escuchan miles de oyentes. Su madre levanta la mirada de la máquina de coser y sonríe. Su hijo habla poco pero se transforma cuando se sueña locutor. El pequeño se llama Norberto Palese y aunque su madre no lo sabe y el ñiño tampoco, el destino cumpliría sus sueños: será Cacho Fontana, el hombre que cambió el estilo de locución en la Argentina. 

Los padres de Cacho Fontana fueron dos humildes trabajadores. El padre tenía un puesto de capataz en un galpón del Ferrocarril Belgrano, la madre realizaba tareas de costura. La economía familiar no permitía grandes placeres por eso el momento de alegría era escuchar a Luis Sandrini cada noche en la radio. Muchos años después, con la fama y el éxito económico, Cacho les regalaría a sus padres un maravilloso departamento en la avenida Libertador. En la inauguración habría un invitado de lujo: Luis Sandrini.

En 1955 deja el equipo de suplentes y pasó a planta estable de radio El Mundo. Le propusieron conducir el horario de 10 a 11, algo marginal ya que los programas estrellas eran por la noche. Aceptó pero pidió la responsabilidad artística y comercial del espacio. Contrario a todo lo que se escuchaba hasta el momento, él propuso un programa que incluía mucha información, música, actualidad, entrevistas y hasta horóscopo. Abel Santa Cruz, Miguel Coronatto Paz, Carlos Arturo Orfeo, Hugo Moser y Alberto Migré, aceptaron colaborar como guionistas fascinados con ese proyecto único que rompía los cánones de la época. Así nació el mítico Fontana Show que duraría 16 temporadas.

Un año después le propusieron integrarse en un programa cultural de preguntas que saldría por canal 7 y radio Belgrano: Odol pregunta, otro éxito que todavía permanece en la memoria colectiva. Su voz se volvió inconfundible y pasó a formar parte de la vida cotidiana de millones de argentinos. Y sin algún lector lo duda, volvemos a pedirle que haga el experimento que propusimos al comienzo de esta nota. 

Su profesionalismo, la confiabilidad y su voz inconfundible hicieron que las marcas más importantes de la época su disputaran su trabajo como locutor para sus publicidades. Así Cacho Fontana le puso la voz a Odol (contratado por el padre de Susana Giménez), Terrabussi, Piccardo, Peñaflor, Pirelli, Grafa, Tres Plumas, Yelmo y La Serenísima. Eslogans como “Digale sí” (Terrabusi), “Y péguele fuerte (YPF), “Con seguridad” (Odol) serán relacionados para siempre con su inconfundible estilo.

Buen viaje Cacho Fontana, en el cielo de las estrellas tenés asegurado un lugar… Con seguridad




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