El titular de ACIERA, Rubén
Proietti, atribuye también responsabilidad a políticos que se mueven por
intereses “inmorales” y a la “hipocresía e incoherencia” de legisladores
elegidos en lista sábana que representan los valores de la mayoría.
El pastor Rubén Proietti, presidente de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), criticó a Alberto Fernández y a la clase política en general por la legalización del aborto, y advirtió que se viene una cadena de leyes antivida que “supera con creces los estragos del Covid”.
El referente de la mayor alianza evangélica del
país difundió un mensaje tras la legalización del aborto, en el que admitió que en un
país plural es lógico que cada uno es “dueño de creer en lo que quiere y de no
creer también”, pero “de ahí, a que el sistema político juegue a ser ‘serio’,
con convicciones, es otra cosa”.
“Hablamos de hipocresía e incoherencia. Porque
luego nos toca tener que ver a los legisladores, que dicen identificarse con
esos valores, votar por razones espúreas, leyes contrarias a lo que dicen creer
y ser… eso es grave. Y sólo se debe a que son fachadas y no identidades
reales”, puntualizó y enfatizó: “A esta altura, nuestra clase política ya no
sabe moverse y decidir en base a convicciones, sino que lo hacen en base a
circunstancias, intereses y oportunidades, en su mayoría, de índole inmoral y a
espaldas del pueblo”.
“Y si no, miren al Presidente, cuya palabra hace
tiempo ya, perdió todo peso. Decir que como católico, para él, el aborto no es
pecado… o cuando ofende a la mayoría de los argentinos diciendo que es
hipócrita por oponerse o no reconocer el aborto…”, apuntó.
Proetti pidió “no dramatizar” este resultado al
destacar “el gran esfuerzo que se hizo como iglesia y no sólo como evangélicos,
sino en conjunto con los otros credos” y al afirmar: “No se trató ni de
convicciones, ni de creencias firmes, ni de principios y valores, sólo se trató
de juego político local, independientemente de las exigencias internacionales”.
“Son nuestros gobernantes, los que desoyen y
avasallan la Constitución Nacional, los que no le dan valor a la vida, y lo
peor, los que legislan la cultura de la muerte. Ya veremos, las leyes que
proseguirán a ésta. Si quieren una muestra, vean España y varios países
europeos. Es una cadena anti vida que supera con creces los estragos del
Covid”, insistió en advertir.
El titular de ACIERA llamó a no desanimarse, al
recordar que “la prédica del evangelio no depende de las leyes de turno, y
menos cuando éstas están concebidas en la oscuridad. Con mayor ahínco debemos
predicar el evangelio”.
“El único que ofrece perdón para el más miserable
de los pecadores. El único que trae paz en medio de tanta turbulencia e
incertidumbre. El único que brinda poder para vivir en un mundo hostil. El
único que da una razón trascendente para vivir. El único que asegura vida
eterna a todos los mortales que creen y confiesan a Jesucristo”, agregó.
“Predicar el evangelio y vivirlo cada día,
comprendiendo que, como la levadura, debemos mezclarnos en medio de la sociedad
para transformarla. Siendo luz, iluminar los destinos de la sociedad; siendo
sal, combatir los estragos de la corrupción, y reconciliando todo con Jesús,
conforme a un Espíritu superior de amor, poder y dominio propio en cada
cristiano que habita en Argentina. Debemos prepararnos más. Comprometernos más.
Y participar más, para alcanzar más influencia de vida en nuestra comunidad”,
subrayó.
Y pidió: “No bajemos los brazos, renovemos
nuestras fuerzas en el Poder Dios, para continuar extendiendo el bendito
evangelio y luchar esforzadamente en favor de la vida en todos sus órdenes, en
unidad, fe y templanza”.
Texto del mensaje
Naturalmente debemos compartir un análisis en virtud de la
reciente sanción de la ley que permitirá el aborto en Argentina. Lo primero que
me gustaría señalar es lo siguiente: evitemos caer como iglesia en el juego
político que nos presentan. Desde nuestra posición hemos hecho todo el esfuerzo
práctico para evitar que argentinos designados por el voto popular no
legalizaran la muerte. Esos argentinos (los legisladores que debieran
representarnos), fueron elegidos por listas sábanas, que es lo que
históricamente de un modo arcaico rige en nuestro país (un atraso que conviene
a los mercaderes de la política).
Además, los
“elegidos” que votan, en su inmensa mayoría están lejos de los principios y
valores que vivimos y predicamos y que nos esforzamos por defender, “desde
afuera”, como quién grita detrás de un alambrado, frente a lo que está
ocurriendo “adentro de la cancha”.
Lo doloroso
es que, a pesar de estar en un país donde vive una población que por inmensa
mayoría no aprueba el ABORTO, el juego político hace que lejos de los
argumentos científicos, sociales, religiosos, y de todo tipo, los que deciden,
juegan “otro partido”, el partido de ellos, el de los puestos, las
conveniencias, las ideologías partidarias, las presiones de interés, de modo de
desnaturalizar el verdadero tema en discusión.
Escuchar ayer
esas largas e interminables exposiciones, haciendo ver que ejercen la
democracia, cuando todo está sellado de antemano… porque para eso la prensa
dijo una y otra vez que se demoraban en presentar el proyecto hasta tener la
certeza de los votos comprometidos para ganar. Y así fue. Independientemente de
TODOS los discursos de uno y otro lado. Los discursos son para la fachada
democrática. Pero de ninguna manera para darle lugar a la razón y menos para
representar el sentir popular.
Estamos en un
laberinto peligroso donde para jugar a este juego “democrático” la única salida
es tener legisladores que sean fieles a aquellos principios y valores de vida e
integridad indispensables para que democracia, los términos República,
federalismo, libertad y derechos, sean conceptos que cobren sentido. El
problema es que, “el sistema democrático”, en cuanto al poder legislativo, está
constituido de tal manera (listas sábanas que obedecen a los intereses del
partido y no del pueblo), que a nosotros, quiénes deberíamos ser representados,
nos resulta imposible elegir a los legisladores que tengan convicciones éticas
y morales; y no me refiero sólo a evangélicos, sino a todo ciudadano que
esgrime esos fundamentos esenciales.
Argentina
está constituida fundamentalmente por gente buena, que cree y tiene sanas
convicciones. El 80% ha manifestado en diversas encuestas serias, creer en
Dios. PERO A DIOS NO SE LO TIENE EN CUENTA, simplemente porque Dios no entra en
el juego político que caracteriza a esta “estructura democrática”. Ahora bien,
también debemos asumir que, si Dios NO ESTÁ en la vida pública del país, no
sólo en el Parlamento, sino tampoco en el Gobierno, los medios, los negocios,
las universidades o las aulas escolares, esto se debe a que como Iglesia, somos
los encargados de llevar la vida de Cristo a esos ámbitos, pero no lo hemos
hecho bien, y en tal sentido tendremos que cambiar, para ser luz, sal e
influencia del Reino en todas aquellas esferas.
Por lo tanto,
admitamos que no todos los elegidos (Diputados o Senadores), compartan
principios y valores, porque estamos en un país plural donde cada uno es dueño
de creer en lo que quiere y de no creer también.
Pero de ahí,
a que el sistema político juegue a ser “serio”, con convicciones, es otra cosa.
Y hablamos de hipocresía e incoherencia. Porque luego nos toca tener que ver a
los legisladores, que dicen identificarse con esos valores, votar por razones
espúreas, leyes contrarias a lo que dicen creer y ser… eso es grave. Y sólo se
debe a que son fachadas y no identidades reales.
Lo cierto es
que, a esta altura, nuestra clase política ya no sabe moverse y decidir en base
a convicciones, sino que lo hacen en base a circunstancias, intereses y
oportunidades, en su mayoría, de índole inmoral y a espaldas del pueblo.
Y si no,
miren al Presidente, cuya palabra hace tiempo ya, perdió todo peso. Decir que
como católico, para él, EL ABORTO NO ES PECADO… o cuando ofende a la mayoría de
los argentinos diciendo que es HIPÓCRITA por oponerse o no reconocer el aborto…
Por lo tanto,
no dramaticemos este resultado, mucho menos habiendo hecho el gran esfuerzo que
se hizo como iglesia y no sólo como evangélicos, sino en conjunto con los otros
credos. Porque no se trató ni de convicciones, ni de creencias firmes, ni de
principios y valores, sólo se trató de juego político local, independientemente
de las exigencias internacionales.
Son nuestros
gobernantes, los que desoyen y avasallan la Constitución Nacional, los que no
le dan valor a la vida, y lo peor, los que legislan la cultura de la muerte. Ya
veremos, las leyes que proseguirán a ésta. Si quieren una muestra, vean España
y varios países europeos. Es una cadena anti vida que supera con creces los
estragos del COVID.
Pero ÁNIMO.
La prédica del evangelio no depende de las leyes de turno, y menos cuando éstas
están concebidas en la oscuridad. Con mayor ahínco debemos predicar el
evangelio. El único que ofrece perdón para el más miserable de los pecadores.
El único que trae paz en medio de tanta turbulencia e incertidumbre. El único
que brinda poder para vivir en un mundo hostil. El único que da una razón
trascendente para vivir. El único que asegura vida eterna a todos los mortales
que creen y confiesan a Jesucristo.
Predicar el
evangelio y vivirlo cada día, comprendiendo que, como la levadura, debemos
mezclarnos en medio de la sociedad para transformarla. Siendo luz, iluminar los
destinos de la sociedad; siendo sal, combatir los estragos de la corrupción, y
reconciliando TODO con Jesús, conforme a un Espíritu superior de amor, poder y
dominio propio en cada cristiano que habita en Argentina. Debemos prepararnos
más. Comprometernos más. Y participar más, para alcanzar más influencia de vida
en nuestra comunidad.
No bajemos
los brazos, renovemos nuestras fuerzas en el Poder Dios (Efe. 6:10), para
continuar extendiendo el bendito evangelio y luchar esforzadamente en favor de
la vida en todos sus órdenes, en unidad, fe y templanza.
“Los envío
como ovejas en medio de lobos” …afirmó Jesús. (Mat. 10:16) “Iremos andando y
llorando los que llevamos la preciosa semilla”. (Sal. 126:6).
La Palabra
nos interpela: ”¿Y cómo creerán en Aquel de quién no han oído y ¿cómo oirán sin
haber quien les predique?” (Rom. 10:14) Esos debemos ser nosotros, HOY MÁS QUE
NUNCA. “Cuán hermosos son los pies de los que anuncian las buenas nuevas.”
(Isa. 52:7).
ÁNIMO IGLESIA
DE CRISTO. Nuestro Señor y Salvador nos sigue desafiando: “Se fiel hasta la
muerte y yo te daré la corona de la vida”. (Apo. 2:20).
Fuente: VR y ACIERA
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